El funcionamiento básico de un termostato se basa en el concepto de retroalimentación. Esto implica que el dispositivo detecta una variable (en este caso, la temperatura), la compara con un valor deseado y actúa en consecuencia. Los componentes clave incluyen:
Sensor de Temperatura: Detecta la temperatura ambiente o del sistema. Puede ser un termistor, una sonda RTD o un termopar, dependiendo de la aplicación.
Controlador: Analiza la señal del sensor y decide si activar o desactivar el sistema.
Actuador: Ejecuta la acción, como encender un calentador o abrir una válvula.
En sistemas modernos, los termostatos utilizan algoritmos avanzados, como el control proporcional-integral-derivativo (PID), para lograr un control más preciso y estable.